Las prácticas para
alfabetizar a los niños sordos son poco comunes y mal difundidas, por lo que la
gran mayoría de sordos son analfabetos o no han llegado a alcanzar un nivel
aceptable de lectoescritura comprensiva, sin dejar de lado los problemas en cuanto
a salud mental se refiere.
Una de las mayores
dificultades que se encuentra en personas con necesidades educativas
especiales, es la comunicación, proceso sumamente ligado
a la lectura y escritura.
El desarrollo sensorio-motor
de los niños sordos es muy similar al de los niños oyentes, en cuanto al orden
de aparición de las funciones comunicativas. La diferencia que existe entre el
desarrollo cognitivo en cuanto a la comprensión comunicativa entre los niños
sordos y oyentes, es claramente atribuida al modelo comunicativo que se utiliza
en ellos, en comparación con
niños oyentes, los sordos siempre se verán inferiores en tareas como
comprensión y uso de relaciones abstractas, categorización conceptual,
matemáticas, lectura y escritura.
El éxito académico
es el resultado de múltiples variables que interactúan de manera muy compleja,
por tanto es muy difícil de predecir o controlar. Algunos aspectos como la edad
a la que aprenden el lenguaje (factor que también afecta a los oyentes), las
habilidades personales para aprovechar la instrucción que se les proporciona,
la motivación al logro, aunado a la exigencia comunicativa de la sociedad y su
cultura.
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